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»Tipos de obesidad ¿Qué es y cuántos tipos existen?

Definición de obesidad y sobrepeso

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso y la obesidad como una acumulación excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud. La grasa en sí es una reserva natural de energía de los seres humanos que compartimos con el resto de mamífero, pero, en exceso, es perjudicial. La obesidad ha alcanzado cifras de carácter epidémico a nivel mundial, y en estos momentos se calculan que cada año mueren, como mínimo, 2,8 millones de personas como consecuencia de la misma.

¿Qué es la obesidad?

La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por un exceso de acumulación de grasa en el cuerpo. Se considera que existe un problema de obesidad cuando el IMC (Índice de Masa Corporal) es igual o mayor a 30.

Cuando el IMC se sitúa entre 25 y 29,9 se considera que existe sobrepeso, no obesidad.

¿Cuáles son los 7 tipos de obesidad?

  1. Obesidad visceral: Ocurre cuando la acumulación de grasa rodea los diferentes órganos internos localizados en la zona abdominal.
  2. Obesidad subcutánea: La acumulación de grasa se sitúa debajo de la piel. la grasa se almacena principalmente en áreas como el abdomen, las caderas, los muslos y los glúteos.
  3. Obesidad androide: La acumulación de grasa se da en la parte superior del cuerpo.
  4. Obesidad ginoide: Caderas, muslos y nalgas son las zonas en las que se acumula la grasa en este tipo de obesidad.
  5. Obesidad metabólica: Se considera obesidad metabólica cuando además de obesidad se dan otros factores de riesgo metabólico como diabetes tipo2, colesterol, hipertensión etc..
  6. Obesidad por estrés: Cuando la obesidad ha venido motivada por una situación crónica de estrés.
  7. Obesidad por hábitos alimentarios: Cuando viene motivada por unos hábitos alimenticios poco saludables que favorecen la ganancia de peso y acumulación de grasa.
¿Qué tipo de obesidad es la más peligrosa?

El exceso de peso y la acumulación de grasa afecta negativamente a nuestra salud con independencia del tipo de obesidad que sea. No obstante, los estudios médicos realizados advierten que, entre todos los tipos de obesidad la más peligrosa es la obesidad visceral. La obesidad visceral se acumula alrededor de los órganos internos en la cavidad abdominal, como el hígado, el páncreas y los intestinos y puede llegar a afectar al funcionamiento del órgano afectado. Además, se asocia a un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

¿Cuál es el tipo de obesidad más común?

La obesidad subcutánea es la más común. La grasa se almacena principalmente en áreas como el abdomen, las caderas, los muslos y los glúteos.

Causas de la obesidad

En la inmensa mayoría de los casos, el sobrepeso y la obesidad son fruto de una alimentación poco saludable (rica en grasas y azúcares) y un estilo de vida sedentario, todo ello añadido a factores conductuales perjudiciales para la salud como el tabaco y el alcohol.

Pueden influir y condicionar nuestro peso otros factores como la edad, la etnia, la menopausia, el nivel sociocultural, factores psicológicos, el descanso nocturno inadecuado o la toma de determinados fármacos.

En un pequeño porcentaje de casos, el exceso de peso tiene su origen en algún tipo de alteración genética, metabólica u hormonal (por ejemplo, el hipotiroidismo, ovario poliquístico, síndrome de Cushing, etc.). En estos casos, la obesidad seria consecuencia de alguno de estos procesos y hablaríamos de obesidad secundaria.

Diferencia entre obesidad y sobrepeso

La forma más común de determinar el grado de obesidad es calculando el IMC. De este modo, cuando el IMC es superior a 25 se considera sobrepeso y permanece en esta categoría hasta el IMC de 29,9 a partir del cual se determina que existe obesidad.

¿Cómo calcular el grado de obesidad según el IMC?

Llamamos IMC a la relación de cada individuo entre su talla y su peso, permitiendo identificar así a personas con sobrepeso u obesidad. Es un criterio ampliamente utilizado en el ámbito médico, si bien no es completamente exacto, ya que no incluye variables importantes a tener en cuenta como el sexo, la edad o el porcentaje de grasa corporal o masa muscular.

Tipos de obesidad según el IMC

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A partir de este cálculo, se pueden determinar las diferentes categorías de obesidad esto es:

  • Obesidad tipo I: IMC 30-34.9 kg/m2.
  • Obesidad tipo II: IMC 35- 39.9 kg/m2.
  • Obesidad tipo III (obesidad mórbida):IMC 40-49.9 kg/m2.
  • Obesidad tipo IV: (obesidad extrema).IMC superior a 50 kg/m2.

Tipos de obesidad según distribución de grasa

La forma en la que el tejido graso se distribuya en nuestro cuerpo hace que podamos clasificar la obesidad en

Obesidad ginoide

Si la proporción de grasa es mayor en la región de las caderas que a nivel abdominal, hablamos de Ginecoide (también conocida como “pera” por forma que confiere al cuerpo). Es más frecuente en mujeres, con un factor genético o de herencia importante, y que se relaciona con enfermedades como la osteoporosis o la insuficiencia venosa.

Obesidad androide

Si la proporción de tejido graso es mayor a nivel abdominal en relación con las caderas, hablamos de Androide (o con “forma de manzana”). Esta es más frecuente en varones, se asocia a malos hábitos de salud, y se relaciona de forma clara con un mayor riesgo cardiovascular.

Obesidad homogénea

La acumulación de grasa se distribuye de forma homogénea en todo el cuerpo.

Tipos de obesidad según la causa

Obesidad genética

Es un tipo de obesidad que se presenta como una acumulación de grasa y celulitis fría en la parte superior externa de las nalgas y glúteos, y como una acumulación caliente por encima del pubis, aunque no suele llegar a producir una estética muy desproporcionada. Este tipo de obesidad evoluciona como brotes sucesivos en ciertos momentos críticos de la vida.

Síntomas: frialdad excesiva en las nalgas y una sensación generalmente leve de hinchazón tras la ingesta de alimentos.

Obesidad por malos hábitos alimenticios

Predomina en las zonas de la cara, cuello, espalda y tórax. Su causa son los excesos de una mala alimentación. Si estos se continúan dando, puede evolucionar y ser altamente peligrosa para el organismo. Síntomas: sensación de calor corporal anormal y una transpiración excesiva.

La obesidad alimentaria elevada es otro tipo de obesidad que se localiza especialmente en el vientre, dándole un aspecto redondo y desproporcionado. Síntomas: calor exceso y una sensación de hinchazón y sueño después de cada comida.

Obesidad por causas endocrinas

  • Obesidad metabólica prediabética. Se localiza en el vientre y se manifiesta por un aspecto blanco. Produce una sensación de calor excesivo y de hinchazón del vientre, aunque se coma muy poco. La acumulación de grasa se produce no progresivamente, sino de forma brusca, y suele ser frecuente durante el tratamiento de ciertas enfermedades, con la ingesta de anticonceptivos hormonales o durante el embarazo.
  • Obesidad glútea. Se localiza de la cintura hasta las rodillas, provocando un aspecto muy característico, sobre todo en la zona interna de las piernas. Comienza en la infancia y pubertad, agarrándose en los embarazos, por desajustes hormonales, intervenciones ginecológicas y al llegar la menopausia.
  • Obesidad endógena cortisólica. Consiste en una enfermedad de procedencia genética/hereditaria que afecta a la actividad de las glándulas suprarrenales. Debe ser tratada urgentemente por un especialista endocrino.

Obesidad por otros factores (nerviosismo, problemas cromosómicos, etc.)

  • Obesidad abdominal nerviosa: La grasa se acumula en la zona anterior y central abdominal, mostrando una apariencia prominente con forma de hexágono. Se desarrolla en los momentos de mayor ansiedad y estrés o en las etapas depresivas, y aparece en brotes acelerados. Es frecuente que se produzca como reacción psicosomática durante la infancia. Síntomas: fatiga y agotamiento, un especial deseo de ingerir altas dosis de azúcar entre comidas y, sobre todo, una hinchazón ventral desde que ingerimos el primer bocado de la comida.
  • Obesidad metabólica aterógena: El vientre presenta un aspecto redondo y enrojecido, pero a diferencia de los anteriores, produce sensación de frío local, y provoca una afección de origen genético vascular que se agrava considerablemente con el consumo de alcoholes, tanto en bebidas como en comidas. Se produce una acumulación progresiva de grasa, que irá acelerando en caso de que no pongamos soluciones eficaces. Síntomas: somnolencia y excesivo aumento del calor corporal, tras la ingesta de alimentos.
  • Obesidad por sedentarismo: Es cada vez más común. La grasa se acumula en forma de flotador y suele aparecer cuando se produce una reducción considerable de actividad física sin una reducción del consumo de grasas e hidratos de carbono. La grasa posee un aspecto denso y produce una sensación de calor excesivo en la zona. Es de vital importancia activar el cuerpo y realizar ejercicio físico diario, siendo más eficaz si es controlado por un especialista.
  • Obesidad hipotalámica: Produce los aspectos más mórbidos, ya que debido a una afección en el hipotálamo, la grasa invade progresiva y velozmente la parte superior del cuerpo, la totalidad del vientre, cadera y nalgas. Suele producirse coincidiendo con un shock emocional y su evolución está íntimamente ligada a episodios depresivos. Síntomas: desaparición de la saciedad en las comidas y otras manifestaciones psicosomáticas. Para disminuir y solucionar este tipo de obesidad, se necesitan conjugar tratamientos médicos quirúrgicos, nutricionistas y psicólogos cualificados.
  • Obesidad endógena cortisólica: Consiste en una enfermedad de procedencia genética/hereditaria que afecta a la actividad de las glándulas suprarrenales. Debe ser tratada urgentemente por un especialista endocrino. En la inmensa mayoría de los casos, el sobrepeso y la obesidad son fruto de una alimentación poco saludable (rica en grasas y azúcares) y un estilo de vida sedentario, todo ello añadido a factores conductuales perjudiciales para la salud como el tabaco y el alcohol. Pueden influir y condicionar nuestro peso otros factores como la edad, la etnia, la menopausia, el nivel sociocultural, factores psicológicos, el descanso nocturno inadecuado o la toma de determinados fármacos .En un pequeño porcentaje de casos, el exceso de peso tiene su origen en algún tipo de alteración genética, metabólica u hormonal (por ejemplo, el hipotiroidismo, ovario poliquístico, síndrome de Cushing, etc.). En estos casos, la obesidad seria consecuencia de alguno de estos procesos y hablaríamos de obesidad secundaria.

Riesgos para la salud

¿Qué riesgos conlleva esta enfermedad y cómo se debe intervenir? La obesidad se relaciona de forma clara y directa con un gran número de patologías. El exceso de peso afecta gravemente la salud. Además de suponer un riesgo para la salud, la obesidad acorta la esperanza de vida en al menos 10 años. Cuando existe un problema de obesidad, cuanto antes se actúe mejor.

Enfermedades asociadas a la obesidad

La lista de enfermedades asociadas a la obesidad es extensa. Las más frecuentes son

  • Enfermedades cardiovasculares (hipertensión, diabetes, infarto de miocardio, ictus…)
  • Diferentes tipos de cáncer. La obesidad está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, entre ellos cáncer de colon, de riñón y cáncer de mama.
  • Apnea del sueño
  • Infertilidad
  • Artrosis
  • Hígado graso
  • Enfermedades respiratorias
  • Problemas psicológicos y sociales
  • Afecciones dermatológicas

Y una larga lista de problemas de salud. Por ejemplo, durante la pandemia se descubrió que los pacientes que ingresaban por COVID19 en un hospital tuvieron un peor pronóstico (mayor probabilidad de ingreso en unidad de cuidados intensivo o muerte) en el caso de ser obesos.

Consecuencias en distintos órganos y sistemas

La obesidad afecta a todos y cada uno de los sistemas del cuerpo humano:

  1. Sistema cardiovascular: Aumenta el riesgo de
    • Hipertensión arterial.
    • Enfermedades coronarias,
    • Accidentes cerebrovasculares
  2. Sistema metabólico:
    • Resistencia a la insulina, lo que puede llevar al desarrollo de la diabetes tipo 2.
    • Niveles elevados de azúcar en sangre.
    • Mayores posibilidades de padecer síndrome metabólico (hipertensión, resistencia a la insulina, colesterol)
  3. Sistema respiratorio:
    • Mayor probabilidad de desarrollar afecciones en la que las vías respiratorias, dificultades respiratorias y disnea (falta de aire).
  4. Sistema musculoesquelético:
    • El exceso de peso supone una carga adicional sobre las articulaciones, lo que puede causar o empeorar la osteoartritis.
    • Mayor riesgo de fracturas óseas debido a la debilidad de los huesos.
    • Mayor probabilidad de desarrollar gota.
  5. Sistema digestivo:
    • Enfermedades del hígado
    • Mayor probabilidad de desarrollar reflujo gastroesofágico (acidez estomacal) y hernias hiatales.
  6. Sistema renal:
    • Aumento del riesgo de enfermedad renal crónica y cálculos renales.
  7. Sistema reproductivo:
    • Problemas de fertilidad en hombres y mujeres.
    • Complicaciones durante el embarazo, diabetes gestacional y la hipertensión.
  8. Sistema inmunológico:
    • Debilita el sistema inmunológico, lo que hace que el individuo sea más propenso a padecer infecciones
  9. Sistema nervioso central:
    • Mayor riesgo de enfermedades neurológicas.
  10. Sistema psicológico y emocional:
    • Aumento de la probabilidad de experimentar depresión, ansiedad y baja autoestima asociados a la obesidad.

Tratamientos:

¿Cuáles son los tipos de tratamientos más recomendados para combatir la obesidad?

Cambios en la alimentación

No cabe duda que la alimentación juega un papel clave en el desarrollo de la obesidad. Por ello, todas las opciones para tratar la obesidad ya sean farmacológicas, endoscópicas o de cirugía de la obesidad tienen como base el ayudar al paciente a que pueda cambiar sus hábitos alimenticios comiendo menos y mejor. Con independencia de la técnica escogida, el paciente debe llevar a cabo una serie de cambios relacionados con sus hábitos alimenticios que resultan imprescindibles no sólo para conseguir el objetivo de pérdida de peso sino su mantenimiento a largo plazo.

Ejercicio físico

Además de los cambios alimenticios la práctica de ejercicio físico resulta indispensable y forma parte de cualquier tratamiento destinado a combatir la obesidad. Bastará con que el paciente incremente su actividad física con aquello que más le motive (caminar, bailar, nadar, ir en bicicleta etc..),y que esta práctica sea regular.

Tratamientos médicos

Técnicas sin cirugía

Balón Gástrico icono h
Balón Intragástrico

El balón intragástrico es una intervención que se realiza mediante endoscopia, por lo que es poco invasiva. Indicada para pacientes con sobrepeso tipo II (IMC igual o mayor de 27), en obesidades leves y moderadas (IMC 30-40) y en aquellos pacientes con obesidad severa o mórbida (IMC>40) que no deseen someterse a cirugía, o bien como puente a la misma para disminuir el riesgo quirúrgico. Se estima una pérdida de peso a partir de 15-18kg.

¿Cuántos kilos se pierden con técnicas como el Balón Intragástrico?

La pérdida de peso dependerá de cómo cada paciente haya seguido el programa personalizado, no obstante con la pérdida pérdida de peso media de 17,5 kg a los 6 meses con el balón intragástrico.

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Método Apollo

El Método Apollo es una técnica endoscópica mínimamente invasiva que permite la reducción definitiva de la capacidad del estómago de manera segura y eficaz, aumentando la sensación de saciedad tras la ingesta de una menor cantidad de alimentos. Indicado en pacientes con obesidad leve y moderada (IMC entre 30-40) y en aquellos con obesidad severa (IMC>40) que no deseen someterse a la cirugía convencional o bien sean de alto riesgo para la misma. Se estima una pérdida de peso superior a 18-20kg.

Cirugía bariátrica

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Manga Gástrica

El manga gástrica o sleeve gástrico es una técnica definitiva que consiste en una reducción considerable del volumen del estómago. Indicada a pacientes con un Índice de Masa Corporal (IMC) a partir de 40 o bien de 35 con enfermedades asociadas. Se estima una pérdida de peso a partir de 25-30kg.

Bypass gástrico

Se trata de una cirugía para la pérdida de peso, que consiste en la creación de un saco pequeño en el estómago, conectado con el intestino delgado directamente. Es una técnica mixta, ya que por un lado se reduce de forma muy notable la capacidad del estómago y por otro lado, la conexión que se realiza entre el pequeño saco gástrico resultante y el intestino, impide que el alimento pase por su sitio habitual, produciéndose de este modo una malabsorción (método malabsortivo).

Fármacos:

En la actualidad existen diferentes fármacos que favorecen la pérdida de peso acompañados de un programa de cambio de hábitos alimenticios y de estilo de vida.

Recomendaciones

Consejos para prevenir y evitar la obesidad

Tanto si hablamos de prevención como de tratamiento hay una serie de consejos que debemos tener en cuenta a la hora de combatir el sobrepeso.

  • Dieta equilibrada: No cabe duda de que los alimentos que comemos influyen en nuestra salud y en el control del peso. Si apostamos por una dieta equilibrada, rica en frutas, verdudas, proteínas magras y grasas saludables estaremos evitando ganar peso. Para tener una dieta saludable hay que evitar el consumo de alimentos con grasas saturadas, los alimentos ultraprocesados y los que contienen un alto contenido en azúcares.
  • Hábitos saludables: No solo la dieta sino también los hábitos influyen en la ganancia de peso. Aprender a masticar bien los alimentos, controlar las porciones, tener unos horarios regulares, dedicarle el tiempo y la atención que merece el momento de la comida son algunos de los principales consejos a tener en cuenta.
  • Dormir bien: La calidad y cantidad de sueño también tienen relación con el sobrepeso. Dormir poco favorece la ganancia de peso.
  • Evita el estrés: La alimentación emocional (comer sin hambre, en respuesta a emociones) es uno de los principales problemas de muchas personas a la hora de ganar peso. Aprende cómo gestionar el estrés para evitar este tipo de alimentación.

Pautas de una alimentación saludable

Estas son algunas de las principales pautas a tener en cuenta para conseguir una alimentación saludable:

  • Apuesta por alimentos naturales. Por volver a cocinar y huir de precocinados.
  • Dieta variada: No hay nada más saludable que comer de manera variada.
  • Apuesta por lo integral: Elige granos enteros (arroz, pasta, ceraales y pan integral).
  • Evita el consumo de alcohol y bebidas azucaradas. Si bebes solo agua mucho mejor.
  • Evita el consumo de embutidos y carnes rojas.
  • Apuesta por incluir en tu dieta proteínas magras: pescado, carnes blancas, tofu o lácteos bajos en grasas.
  • Reduce el consumo de azúcar y sal.

En cualquier caso lo mejor es ponerse en manos de profesionales para que puedan indicarte unas pautas de alimentación personalizadas.

Beneficios de llevar un estilo de vida activo

Por último, recuerda que el sedentarismo es una de las causas que más directamente influyen en el sobrepeso. Mantener un estilo de vida activo no sólo evitará la acumulación de kilos de más, sino que se relaciona directamente con menores probabilidades de desarrollar diferentes tipos de enfermedades además de los múltiples beneficios emocionales y mentales que supone.

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Dr. Rafael León
Responsable Médico Clínica Obymed

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